Parabolas de Pérez Esclarin


NO ACHAQUES A LOS DEMÁS TUS PROPIOS ERRORES

El hombre empezó a sospechar que su esposa Anita se estaba quedando sorda y, un día, decidió comprobarlo. Entró en silencio en la sala, sin que ella lo viera y se escondió.  Ella estaba plácidamente sentada en el mueble pegando unos botones a una camisa.

-¡Anita! -dijo-, ¿puedes oirme?

No hubo respuesta. Entonces, avanzó hasta quedarse a escasos metros de ella.

-¡Anita! -repitió-, ¿puedes oirme?

Tampoco ahora hubo respuesta. El hombre se acercó todavía más a ella y volvió a preguntar una vez más:

-Y ahora, ¿puedes oirme?

-Sí, querido -respondió Anita amablemente-, no entiendo por qué me lo preguntas tantas veces, si te he dicho ya tres veces que sí.

Con frecuencia, proyectamos en los demás nuestros  propios errores y les achacamos nuestros fallos y defectos.  Los prejuicios y miedos no nos dejan ver a las personas como son en realidad, sino que las vemos como somos nosotros.  Como posiblemente  somos mezquinos y pequeños pensamos que todos los  demás también lo son y esperamos que actúen como actuaríamos nosotros. “Cree el ladrón que todos son de su condición”, dice el viejo refrán y con frecuencia excusamos nuestro actuar en la supuesta actuación de los demás. Decimos que no somos puntuales, responsables, honestos…, porque los demás no lo son, y estamos proyectando en los otros y tratando de excusar nuestra propia irresponsabilidad. Si quieres conocer a tus alumnos, ponte en sus zapatos, esfuérzate por mirar su mundo, sus problemas, su actuación, con sus ojos, no con los tuyos que están cargados de malicia:

* * *

Es muy conocida la historia japonesa de aquellos dos monjes, Tanzan y Ekido, a quienes,  cuando regresaban a su monasterio,  les agarró una lluvia torrencial. Al cabo de un rato, vieron que una mujer joven, vestida con un precioso kimono de seda,  vacilaba en cruzar un pequeño  torrente  que bajaba  de la montaña  y había inundado por completo el camino.   Tanzán acudió en su ayuda, la cargó en sus brazos, atravesó la corriente y la dejó sana y salva al otro lado del camino . Ekido permaneció en silencio, visiblemente molesto, durante todo el resto del camino. Por fin, cuando ya llegaban a la puerta del monasterio, Ekido soltó con ira toda su queja:

-Se supone que los monjes no deben tocar a las mujeres, mucho más si son bellas y jóvenes como la que tú cargaste sobre el agua. No sé cómo pudiste cometer una falta tan grave…

Su queja y sus palabras sorprendieron a Tanzan que se había olvidado por completo del incidente. Miró fíjamente a los ojos de Ekido y le dijo:

-Mira, yo dejé a la mujer allá al otro lado del camino cubierto por el agua. Pero parece que tú todavía la sigues cargando.


24 de julio de 2009 | Autor: Mabel Gutierrez | Reflexiones educativas
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3 Comentarios. ¡Falta el tuyo!

  1. juan alberto dice:

    hola buena tarde podria orientarme como enseñar valores a niñños de 3er grado y como practicar la comprension lectora .gracias

  2. edy dice:

    hola, por favor pueden orientarme acerca de proyectos en multigrado debo realizar un proyecto para 4to, 5to y 6to con el Curriculo Básico Nacional y en verdad me siento perdida.

  3. Distinguida Profesora MABEL GUTIERREZ.
    La felicito por los excelentes aportes que nos ofrece a los docentes. Aportes que nos ayudan a enriquecer nuestra práctica diaria en las aulas de clases. Actualmente, curso estudios de postgrado en la UPEL. IPB. y en los próximos días del mes de Septiembre iniciaré mi trabajo de grado. Le agradezco que me oriente acerca de que estrategia innovadora puedo abordar en mi trabajo de investigación. Creo importante informarle que en el próximo ano escolar: 2009 – 2010 trabajaré con 4to. grado. DIOS LE BENDIGA Y CUIDE SIEMPRE.